La Marca Editora

VOLVER A LA TIERRA

Como parte de la búsqueda de la pureza, Fibra se puso en contacto con Alejandro Eduardo Fiadone, un artista gráfico e investigador que basa su trabajo en la recuperación de la simbología de los pueblos indígenas argentinos. En esta entrevista, Fiadone habla de su trabajo, de la necesidad de valorizar el patrimonio indígena nacional, de la influencia extranjera (que da por sentado como propios, mitos que no lo son), del problema del plagio y de los obstáculos burocráticos que muchas veces el ámbito académico parece no ver y que dificultan la construcción de la identidad, tema tantas veces abordado por el diseño.

Desde 1988 Alejandro Eduardo Fiadone se dedica a la recopilación de simbología de pueblos originarios de la Argentina. Esta idea se le ocurrió cuando trabajaba como diseñador gráfico y observó que todas las ilustraciones que se utilizaban eran de diversos lugares menos de la Argentina.

Así comenzó  su trabajo con la guía del antropólogo Lic. Guillermo E. Magrassi y becado por el Fondo Nacional de las Artes en 1990 elaboró un proyecto de rescate de motivos indígenas de todo el país, lo que le permitió crear “un método de trabajo para adaptar los diseños originales a cualquier técnica de reproducción”.  Esta investigación se llamó Proyecto para la difusión del arte aborigen argentino.   http://www.alejandrofiadone.com.ar/pages/2-frameset.htm

Como origen de su investigación, parte de los trabajos realizados por Ricardo Rojas en Silabario de la decoración americana, 1930 y el ensayo del Dr. Alberto Rex González, Arte, estructura y arqueología, 1974, siguiendo la línea de los autores “en busca de las ideas y creencias subyacentes en los lenguajes simbólicos plasmados en los objetos”.

Fiadone desarrolló una metodología de investigación basada en el trabajo directo sobre las piezas. Este trabajo lo llevó a percatarse “de la falta de criterio estético puesto en la mayoría de las publicaciones arqueológicas” al pasar por alto el “problema básico que redunda en la tergiversación de las imágenes originales”.  Para el investigador, históricamente se han desestimado las conclusiones de los artistas estudiosos de la simbología indígena y observó “que la ciencia llegaba a las mismas [conclusiones] con años de atraso y sin reconocer a aquellos”.

Al tomar contacto con el material arqueológico y etnográfico, Fiadone descubrió relaciones y detalles de la estética de los pueblos y llegó a conclusiones acerca la morfología de los diseños. A partir de entonces, procura como metodología de trabajo ”una heurística que permita el estudio de la simbología admitiéndola como una pieza gráfica, asumiendo que su intencionalidad es comunicacional, similar a la de un logotipo empresarial o una señal de ruta.”
Algunas de sus publicaciones más recientes son: El diseño indígena argentino, una aproximación estética a la iconografía precolombina; Mitogramas; 500 diseños precolombinos de la Argentina y Simbología Mapuche en territorio tehuelche.

Fibra: ¿Cómo fue  tu encuentro con este camino?, ¿siempre te movilizó o en un momento dado algo te “abrió los ojos”?

Alejandro Eduardo Fiadone: Yo trabajaba haciendo etiquetas y packaging para productos alimenticios y a veces también ilustraciones para publicaciones varias. En esos días se usaban las letras y guardas o viñetas transferibles (todavía no se usaba la compu). En los libros y planchas que se conseguían había diseños de diversas partes del mundo, de culturas diversas, pero nada de la Argentina. Se me ocurrió preguntarme si eso se debía a que no había material aprovechable o si era porque a nadie se le había ocurrido rastrear en piezas de culturas originarias locales. Me encontré entonces con que no solo no se había aprovechado el material existente en museos y colecciones públicas y privadas, sino que tampoco se había hecho un trabajo de adaptación para convertir esos diseños en piezas gráficas aptas para ser reproducidas manual o mecánicamente.

Por ese entonces el Lic. Guillermo E. Magrassi, antropólogo, estaba dando unos cursos en un centro cultural privado, procurando un enlace conceptual entre la visión antropológica de los símbolos y la del artista o artesano. Me contacté con él, quien me llevó a conocer los depósitos del museo Ambrosetti (Universidad de Buenos Aires, UBA) y allí comenzó todo.

F: ¿En qué momento de la investigación estás hoy?, ¿tenés financiación o soporte de algún tipo para realizar este trabajo? 

AEF: Me cansé de pedir subsidios, becas y demás. A nadie parece interesarle el asunto, pero después me copian los diseños que trabajo adaptándolos al plano, reconstruyéndolos, regularizándolos. Nadie parece querer entender que lo que aparece en mis libros es el producto de varias horas de trabajo y criterio personal.

Los ingresos que me permiten seguir investigando surgen de la venta de los libros que publico y de las demandas por plagio a empresas que usan mis gráficas como decoración de etiquetas o logos de productos o imagen empresaria.

F: ¿Estás formando investigadores en esta línea?

AEF: Traté de transmitir la técnica que aplico a estudiantes de diseño de la UBA y la Universidad de Rosario, pero siempre se choca con problemas burocráticos y de escalafón. Así que hace rato decidí seguir trabajando solo.

F: El tema de nuestra identidad es un tema de discusión siempre en grupos de diseño, ¿por dónde pensás que va la identidad Argentina?, ¿tiene que ver con quienes nos contaron nuestra propia historia  y cómo nos la contaron?

AEF: Hoy tenemos un ejemplo claro de cómo nos cuentan la historia: podemos estar de acuerdo o no con Roca, pero borrarlo del registro histórico, como si nunca hubiera existido, no ayuda a conocer sus aciertos y errores. Y sobre todo no permite hacerse cada uno una opinión personal sobre su participación en la historia del país. Se habla de que hay “otra historia” y con eso se procede como a quienes se pretende criticar, contando solo una parte de nuestra historia.

La campaña de Roca contra el indio tuvo lugar en una época en que no se vio mal lo que se hacía; y fue, además, la culminación de la campaña iniciada en la década de 1830 por Juan Manuel de Rosas. Pero a este último se lo tiene hoy, desde el oficialismo, como un prócer destacado.

En fin… cada cual nos cuenta lo que quiere, y nadie nos cuenta el relato completo.

Con las leyendas pasó algo extra, el desconocimiento sobre la fauna local, a partir del prurito de hacer de la Argentina una “nación europea”, llevó a ver la naturaleza con ojos foráneos y eso contribuyó a que todavía hoy se repitan leyendas supuestamente indígenas para explicar determinados acontecimientos naturales referidos a plantas o animales. Hasta los antropólogos repiten estos relatos sin hacer ninguna crítica o revisionismo, lo que redunda en conclusiones erróneas sobre posibles significados de símbolos y escenas antiguas.

F: ¿Qué repercusión tuvo/ tiene  tu investigación en nuestro país?

AEF: Me llaman de todas partes, incluso del exterior. Alemania es uno de los países que más se interesan por mi método de trabajo. Hace poco estuvo una estudiante de diseño que para su tesis de licenciatura y eligió que su tema sea yo… Estuvo un mes en Olivos y venía todos los días a aprender a trabajar los diseños, desde el relevamiento en las piezas de museo hasta el trabajo en el tablero de dibujo. En cualquier momento nos llegan libros alemanes de simbología indígena argentina. Acá la repercusión es a nivel individual, de estudiantes generalmente. En los centros de enseñanza prima el título sobre el conocimiento… y así estamos huérfanos con el tema de la simbología indígena local.

Tuve la oportunidad de dar seminarios en la cátedra de posgrado de Diseño de Tipografía en la UBA, y aunque el director de la cátedra propuso incorporar lo mío al programa oficial, tendría que ser con alguien de la carrera con título sobre mí. Lo mismo pasó con la carrera de Diseño de Indumentaria. Ahora estoy mudándome a Chascomús, donde hay una escuela de cerámica y diseño dependiente del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Estamos viendo la posibilidad de crear un espacio para la difusión del método de recopilación y adaptación.

Veremos qué sucede durante el año.

Para ver más de su trabajo, investigación y diseños pueden recorrer su página: http://www.alejandrofiadone.com.ar

Entrevista:  Jimena Palacios

Ilustración: Flores de copihue por Alejandro Fiadone