Una de las razones por las que no se publicaron biografías de Luis Alberto Spinetta tras su muerte es porque ya estaban escritas. Otra posible causa es que ningún biógrafo con pretensiones serias podría investigar cargado de las presiones propias del morbo o el mercado editorial: su figura es demasiado compleja y no permite acercamientos ligeros.
El primero en intentar comprender y transcribir el universo de Spinetta fue Eduardo Berti. Mucho antes de convertirse en el narrador consumado que es hoy, Berti le propuso a su entonces jefe en Página 12, Jorge Lanata, escribir un libro sobre el músico. Luego de la respuesta afirmativa y tras meses de charlas sobre su vida y su obra, vio la luz Crónicas e iluminaciones, un completo y muy ameno recorrido por la carrera de Spinetta a lo largo de los años (el análisis llega hasta comienzos de la década de 1990, época en la que el trabajo fue editado). Por desgracia, hoy el libro es inconseguible, ya que el artista nunca le aprobó a Berti nuevas reediciones.
Entre muchas otras cosas, en aquella obra Spinetta habla de su incursión en la poesía, más allá de las letras de sus canciones. El primer y único libro que el Flaco publicó fue justamente de poemas: Guitarra negra, editado originalmente en el año 1978. Es un trabajo extraño y sin aparentes conexiones entre sus partes o las poesías, en el que el poeta propone "que se olvide cada palabra a medida que ella se lea". Algunos años atrás, La Marca Editora adquirió los derechos de este libro, de modo que en la actualidad es relativamente fácil de hallar en las librerías.