Desde finales del s. XIX y hasta entrada la década del ’30, la postal se consagró como un medio de comunicación.
Entre lo público y lo privado, el álbum fue su espacio privilegiado. Si la miniaturización del mundo fue una pieza clave en el desarrollo de la conciencia moderna, el álbum postal vino a representar perfectos microcosmos.
De la oscuridad a la luz, gracias a la postal fotográfica, el territorio argentino comenzó a ser objeto de la mirada pública mundial en una magnitud sin previos precedentes. De diversidad abrumadora, se diferencian con claridad dos motivos generales : las postales románticas y las nacionales. Las últimas apelaban a estrictos criterios geopolíticos: paisajes pintorescos para el extranjero, ciudades sin días nublados, indios emplumados y gauchos rústicos. A través de ellas, el país no sólo comenzaba a mostrarse al mundo, sino también a verse a sí mismo.
Carlos Masotta es antropólogo, docente e investigador argentino dedicado principalmente al campo de la antropología visual y los estudios de la imagen. Se doctoró en la Universidad de Buenos Aires, donde también ejerce como profesor regular. Además es miembro del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). Trabaja con temas relacionados con memoria colectiva, etnicidad y la representación visual: por ejemplo, analiza cómo las imágenes participan en las dinámicas sociales, políticas y de género simbólico. Entre sus actividades, fue curador de exposiciones vinculadas con fotografía, memoria y archivo (por ejemplo “Almas robadas: Postales de indios”). También dicta clases y seminarios vinculados con lo visual en FLACSO Argentina.